Ángel
Corella ha vuelto con empuje a su nuevo encuentro con Catalunya. De lo
visto en los últimos años, en sus visitas con el Corella Ballet Castilla
y León, quizás sea en esta ocasión cuando ha bailado en mejor forma. Su
corta intervención de siete minutos en la Soleá que María Pagés ha
coreografiado para el bailarín y su hermana Carmen es un verdadero traje
a medida. De entrada, a la medida emocional del magnífico dueto que
consigue en esta breve pieza con Carmen Corella de pareja, ella con una
elegancia y delicadeza aquí muy expresivas; pero, sobre todo, a la
medida de las principales virtudes técnicas del bailarín, que la noche
del sábado, en el teatro Tívoli, volvió a recordar a sus incondicionales
de Barcelona lo que más atraía de él en sus mejores momentos, cuando
nos había visitado en plena juventud, o sea, una velocidad y ligereza,
una fuerza explosiva, un nervio y una seguridad en sus saltos y giros,
que puso a parte del respetable en pie, arrancó muchos bravos y alargó
los aplausos muy por encima de los dedicados antes y después al resto de
la compañía. Se los merecía.
La coreografía de María Pagés es
ciertamente una perita en dulce, pero tal como se le había visto las
últimas ocasiones, técnicamente impecable pero ya sin esta fiereza
juvenil, no habría conseguido levantar los ánimos de tal manera.
El
resto, más o menos como las últimas veces, da noticia de la diversidad
de registros hacia los que la compañía quiere extenderse desde el punto
de partida del repertorio clásico y romántico, siempre más instalada en
el entretenimiento de la exhibición que en su relectura. La Suite de
Raymonda se movió estrictamente en este registro, de la misma forma que
la coreografía de Christopher Wheeldon For 4 dio oportunidad a lances
virtuosos de Kirill Radev, Yevgen Uzlenkov, Dayron Vera y un Aaron
Robison impresionante en los saltos, que tanto aquí como en la
coreografía final con música de Nyman se llevó los mayores aplausos.
DGV: danse à grand vitesse tuvo un punto algo excesivo, con su
minimalismo instalado en lo más álgido de continuos y permanentes
clímax, sin posibilidad de desarrollos in crescendo, en tromba y
realmente a muy grand vitesse. Quizás demasiada.
Joaquim Noguero La Vanguardia 25/01/2011
Liceu bis
La danza
clásica se abre vías en los teatros comerciales. En el estreno de la
nueva visita a Barcelona del Corella Ballet Castilla y León, la platea
del Coliseum parecía una sucursal de algunos abonos fijos del Liceu.
Corella siempre ha satisfecho al público barcelonés, y el miércoles no
fue una excepción. Se lució técnicamente junto a una delicada y
expresiva Adiarys Almeida en el paso a dos Sattanela,de Petipa, y como
en sus mejores tiempos se puso a encadenar como si nada piruetas, saltos
y devoulés de fluidez vertiginosa; algo hierático de cara, eso sí, con
sonrisa y alzado de cejas tipo José Luis Moreno, pero con auténticas
armas de adhesión masiva de cuello para abajo. En cambio, en la
coreografía final de Robbins desplegó más matices como intérprete:
divertido, tierno y suave al tiempo que efectivo.
Pero no es su
exhibición individual lo mejor de esta velada. Con un programa que,
aparte del añadido de un par de pasos a dos de Balanchine y el
mencionado de Petipa, es el mismo que en Peralada, la compañía lucía muy
otro aire. La aportación coreográfica de Corella no es más que un
taller ordenado y correcto para lucir a los bailarines; pero, señoras y
señores, lo cierto es que ahora hay bailarines que lucir. Se percibe
ilusión. Hay entrega. Se los siente dinámicos y sensibles. Se respira
goce, alegría. La compañía es ya una promesa. Parece que Corella sienta
que, con casi todo ganado como intérprete, ahora lo tiene todo por ganar
como director artístico. Como contaminado de la presencia de Guardiola
en la fila seis de platea.
Joseph Gatti, por ejemplo, es una
maravilla. Ya pueden blindarle contrato como si fuera Messi. Presenta un
cuerpo delgado y desmadejado como el de Fred Astaire, pero es
divertido, es ligero, es rápido, fluido, limpio y enormemente expresivo.
Repertorio aparte, si se baila así, el proyecto funciona y funcionará.